Mientras los Yankees comienzan a evaluar qué debe cambiar después de otra eliminación en octubre, existe un área de la organización que ofrece muchos menos motivos para realizar una transformación profunda: el desarrollo y manejo del pitcheo.
Matt Blake y el grupo de entrenadores que trabaja junto a los lanzadores se han convertido en una de las estructuras más importantes dentro del equipo.
La temporada 2026 volvió a demostrarlo.
Nueva York tuvo que enfrentar lesiones de algunos de sus abridores más importantes, utilizar diferentes combinaciones dentro de la rotación y construir buena parte del bullpen con brazos que no llegaron al año acompañados de grandes expectativas.
A pesar de todo eso, los Yankees terminaron con el mejor promedio de carreras limpias de las Grandes Ligas, con 3.23 de efectividad colectiva.
Ese resultado vuelve a colocar a Blake en el centro de una de las decisiones más importantes del invierno.
Su contrato termina después de la temporada 2026 y la organización tendrá que asegurar la continuidad de uno de los responsables principales de la evolución que ha tenido el pitcheo durante los últimos años.
Matt Blake se convirtió en una pieza fundamental de Yankees
Blake llegó al cuerpo técnico de Grandes Ligas en 2020 como parte de un cambio de filosofía en la manera en que los Yankees desarrollaban y preparaban a sus lanzadores.
Siete temporadas después, su importancia ya no puede medirse únicamente mediante los resultados de las grandes estrellas.
Parte de su valor ha estado precisamente en conseguir producción de lanzadores que inicialmente ocupaban posiciones secundarias dentro de los planes del equipo.
La temporada 2026 presentó un desafío considerable.
Gerrit Cole no estuvo disponible desde el comienzo del calendario.
Max Fried también perdió tiempo.
Carlos Rodón tuvo que atravesar su propio proceso de recuperación.
Eso obligó a Nueva York a depender durante diferentes etapas de brazos jóvenes y de otras alternativas dentro de la organización.
El resultado terminó siendo una de las mejores temporadas de pitcheo que ha tenido el equipo en años recientes.
Cam Schlittler representa uno de los mayores éxitos
Cam Schlittler es probablemente el ejemplo más evidente de lo que ha conseguido el sistema de desarrollo de lanzadores.
El derecho dejó de ser simplemente una opción joven para convertirse en uno de los mejores abridores de la Liga Americana.
Schlittler terminó la temporada regular con récord de 14-6 y efectividad de 1.95.
También ponchó a 228 bateadores en 184 entradas y dos tercios, mientras permitió a sus rivales batear apenas .185.
Pero más importante que los números fue la responsabilidad que terminó asumiendo.
Los Yankees confiaron en él para partidos importantes.
Recibió la pelota en octubre.
Y demostró que podía responder bajo presión.
Un equipo que consigue desarrollar internamente un abridor de ese nivel obtiene una ventaja enorme, no solamente dentro del terreno, sino también al momento de construir el roster.
En lugar de tener que solucionar cada necesidad mediante contratos millonarios o intercambios, los Yankees pueden comenzar a producir parte de su propia rotación.
Will Warren y Ryan Weathers también dieron profundidad
El trabajo del grupo de pitcheo tampoco puede evaluarse solamente por Schlittler.
Will Warren realizó 28 aperturas durante 2026 y terminó lanzando 148 entradas.
Ryan Weathers, por su parte, registró efectividad de 3.60 en 25 aperturas y 137 entradas y un tercio.
Son precisamente ese tipo de brazos los que permiten sobrevivir una temporada de 162 partidos.
Una rotación no puede depender exclusivamente de cuatro nombres establecidos.
Las lesiones aparecen.
Los pitchers necesitan descanso.
Algunos atraviesan periodos de bajo rendimiento.
Y en determinados momentos alguien tiene que ocupar esas entradas.
El cuerpo técnico consiguió que los Yankees mantuvieran un nivel competitivo incluso cuando la rotación ideal no estaba completamente disponible.
El bullpen fue otra demostración del valor del grupo
Tal vez una de las partes más interesantes de la temporada fue la manera en que Nueva York consiguió construir un bullpen productivo sin depender exclusivamente de relevistas de gran reconocimiento.
David Bednar terminó ocupando el papel principal para las últimas entradas, pero alrededor de él aparecieron brazos que superaron ampliamente las expectativas iniciales.
Brent Headrick fue uno de ellos.
Paul Blackburn fue otro.
Ambos terminaron recibiendo responsabilidades importantes dentro de un bullpen que se convirtió en una de las fortalezas del equipo.
Headrick tuvo extensos periodos de la temporada en los que prácticamente dejó de permitir carreras y ganó cada vez más confianza en situaciones de presión.
Blackburn también pasó de ser una pieza de profundidad a convertirse en un lanzador capaz de darle entradas importantes a Aaron Boone.
Ese tipo de resultados no ocurren únicamente por talento individual.
También requieren preparación, identificación de fortalezas y capacidad para construir planes específicos alrededor de cada pitcher.
Blake no trabaja solo
Aunque Matt Blake es la figura principal del sistema de pitcheo a nivel de Grandes Ligas, los resultados de 2026 fueron producto de un trabajo colectivo.
Preston Claiborne y Desi Druschel forman parte del grupo como coaches asistentes de pitcheo y han ayudado a construir una estructura mucho más colaborativa.
No se trata simplemente de un entrenador diciéndole a cada pitcher qué lanzamiento debe utilizar.
El proceso incluye análisis de video, información avanzada, preparación de enfrentamientos, mecánica, selección de pitcheos y conversaciones constantes con cada lanzador.
Aaron Boone ha destacado la organización y cohesión del grupo.
Eso resulta especialmente importante durante una temporada en la que diferentes pitchers entran y salen constantemente de diferentes funciones.
Un abridor puede terminar trabajando desde el bullpen en octubre.
Un relevista inicialmente utilizado en situaciones de baja presión puede convertirse semanas después en una opción importante.
Y un joven puede pasar de luchar por mantenerse en Grandes Ligas a recibir la pelota en un partido de postemporada.
La estructura tiene que estar preparada para todos esos escenarios.
El pitcheo permitió a Yankees sobrevivir momentos difíciles
La temporada ofensiva de Nueva York no fue perfecta.
Hubo periodos de inconsistencia.
También existieron lesiones y problemas defensivos que terminaron afectando al equipo en momentos importantes.
Sin embargo, el pitcheo consiguió mantener a los Yankees dentro de muchos partidos.
El equipo terminó 2026 con 93 victorias y regresó nuevamente a la postemporada.
La eliminación frente a Tampa Bay dejó muchas preguntas sobre cómo debe construirse el roster para 2027, pero resulta difícil colocar al cuerpo de lanzadores entre las principales causas del fracaso.
Incluso durante octubre hubo actuaciones importantes de Schlittler, Gerrit Cole, Max Fried y diferentes miembros del bullpen.
Eso es precisamente lo que convierte la continuidad del grupo de trabajo en un asunto prioritario.
El contrato de Matt Blake ahora toma mayor importancia
Blake llega al final de su contrato en un momento en el que su valor dentro de la organización probablemente nunca haya sido mayor.
Los Yankees ya han expresado interés en mantenerlo y existen razones evidentes para hacerlo.
La organización tiene una rotación que puede seguir siendo una de las mejores de las Grandes Ligas.
Schlittler continúa desarrollándose.
Cole regresó de una ausencia prolongada.
Fried y Rodón siguen formando parte de la estructura.
Weathers y Warren proporcionan profundidad.
Y detrás de ellos continuará llegando talento desde las ligas menores.
Cambiar completamente la estructura que dirige el desarrollo de esos brazos representaría un riesgo innecesario si los Yankees tienen la oportunidad de conservarla.
Por eso el futuro de Blake puede terminar siendo tan importante como varias de las decisiones que la organización tendrá que tomar con sus jugadores.
Los Yankistas: este es un área que Yankees no debe tocar demasiado
Desde la perspectiva de Los Yankistas, los Yankees necesitan cambios después de la manera en que terminó la temporada.
Hay que evaluar la ofensiva.
Hay que mejorar los fundamentos.
Existen interrogantes en diferentes posiciones.
Y Brian Cashman tendrá que tomar decisiones importantes durante la agencia libre.
Pero cambiar por cambiar tampoco tiene sentido.
Cuando una parte de la organización funciona, lo correcto es protegerla.
Matt Blake y su grupo han demostrado que pueden desarrollar jóvenes, recuperar lanzadores, adaptar veteranos y construir profundidad.
Eso tiene un valor enorme en una época en la que conseguir pitcheo de calidad mediante la agencia libre puede resultar extremadamente costoso.
Un buen sistema de desarrollo permite encontrar soluciones antes de tener que comprarlas.
Y en 2026 los Yankees volvieron a demostrar que poseen uno de esos sistemas.
Retener a Blake puede ser una de las mejores decisiones del invierno
Durante las próximas semanas se hablará mucho de grandes nombres.
Agentes libres.
Intercambios.
Jugadores que podrían llegar al Bronx.
Otros que podrían marcharse.
Pero algunas de las decisiones más importantes de un equipo no siempre aparecen en el lineup.
Matt Blake se ha convertido en una de esas decisiones.
Después de siete temporadas trabajando con los Yankees, el coach de pitcheo dirige una estructura que consiguió llevar al cuerpo de lanzadores hasta la cima de MLB en efectividad durante 2026 pese a lesiones importantes y constantes ajustes.
Los Yankees necesitan mejorar muchas cosas para 2027.
Su grupo de pitcheo, sin embargo, parece ser una de las piezas sobre las que deberían seguir construyendo.
