Los Yankees llegan a la temporada baja con un problema que muchas organizaciones quisieran tener: más opciones de pitcheo abridor que puestos disponibles en una rotación tradicional.

Cam Schlittler.

Gerrit Cole.

Max Fried.

Carlos Rodón.

Ryan Weathers.

Will Warren.

Clarke Schmidt.

Además, la organización cuenta con jóvenes como Carlos Lagrange y Elmer Rodríguez que continúan acercándose a las Grandes Ligas.

A primera vista, esa profundidad podría convertir a alguno de esos lanzadores en una pieza lógica para realizar un intercambio y solucionar otras necesidades del roster.

Pero Nueva York tiene razones importantes para actuar con cuidado.

La profundidad que hoy parece excesiva puede desaparecer muy rápidamente cuando comienzan las lesiones, las limitaciones de entradas y las necesidades propias de una temporada de 162 partidos.

Yankees tiene una ventaja que no debería desperdiciar

A diferencia de muchos equipos que comenzarán el invierno buscando desesperadamente abridores, los Yankees no necesitan entrar al mercado pensando que deben comprar una rotación completa.

Eso representa una ventaja enorme.

Nueva York puede concentrar recursos en otras áreas.

La tercera base.

Los jardines.

El bullpen.

La profundidad ofensiva.

Pero tener varios abridores disponibles también puede provocar la tentación de utilizar uno de ellos como moneda de cambio.

Eso no necesariamente sería un error.

Todo depende del jugador que regrese en la negociación.

El problema sería asumir que los Yankees tienen tantos pitchers que pueden desprenderse fácilmente de varios sin afectar su profundidad.

Las lesiones de 2026 sirven como advertencia

La temporada pasada dejó una lección bastante clara.

Gerrit Cole, Max Fried, Carlos Rodón, Clarke Schmidt y Ryan Weathers perdieron tiempo debido a diferentes problemas físicos.

Schmidt ni siquiera pudo lanzar durante la temporada mientras continuaba recuperándose de una cirugía Tommy John.

Eso significa que cinco de los principales brazos que aparecen actualmente dentro de los planes para 2027 vienen de temporadas marcadas, en mayor o menor medida, por cuestiones de salud.

Y esa realidad cambia completamente la manera en que debe evaluarse la profundidad.

Un equipo puede comenzar febrero pensando que tiene siete abridores.

Para mayo puede estar buscando desesperadamente un quinto pitcher.

Cole, Fried y Rodón también requieren planificación

La edad de algunos de los principales lanzadores es otro factor que Nueva York no puede ignorar.

Cole lanzará con 36 años.

Fried tendrá 33.

Rodón tendrá 34.

Los tres siguen siendo pitchers capaces de dominar cuando están saludables, pero la organización necesita administrar cuidadosamente sus cargas.

No sería prudente construir una temporada asumiendo que cada uno realizará automáticamente 30 aperturas.

Por eso tener a Schlittler, Weathers, Warren y otras alternativas disponibles adquiere todavía más importancia.

Cam Schlittler cambia completamente la estructura

La aparición de Cam Schlittler es una de las razones por las que los Yankees pueden sentirse tan cómodos con su rotación.

El derecho pasó de ser una opción joven a convertirse en uno de los lanzadores más importantes del equipo.

Su crecimiento le permitió a Nueva York atravesar diferentes lesiones sin perder completamente la estabilidad de la rotación.

Pero Schlittler también viene de asumir una carga de trabajo considerable durante las primeras etapas de su carrera.

Eso merece seguimiento.

Lo mismo ocurre con Will Warren.

Los Yankees necesitan profundidad suficiente para poder administrar a sus jóvenes sin obligarlos a cargar innecesariamente con toda la rotación.

Ryan Weathers también fortaleció la profundidad

Ryan Weathers salió de 2026 con mucho más valor dentro de la organización.

El zurdo terminó demostrando que puede formar parte de una rotación competitiva cuando está saludable.

Eso lo convierte en una pieza atractiva.

También podría convertirlo en un jugador interesante para otros equipos en conversaciones de intercambio.

Pero precisamente por eso Nueva York tiene que evaluar cuidadosamente cualquier propuesta.

Weathers ofrece profundidad, juventud relativa y control contractual.

Desprenderse de ese tipo de abridor solamente tiene sentido si el regreso soluciona una necesidad importante.

Clarke Schmidt puede comenzar 2027 en otro papel

La situación de Clarke Schmidt es diferente.

Después de perderse 2026 mientras se recuperaba de Tommy John, su valor de intercambio resulta mucho más difícil de determinar.

Los Yankees tampoco saben todavía exactamente cuánta carga podrá asumir inmediatamente.

Una posibilidad sería comenzar utilizándolo desde el bullpen.

Eso le permitiría regresar progresivamente mientras al mismo tiempo ayuda a una de las áreas que más necesita refuerzos.

Schmidt ya tiene experiencia lanzando tanto como abridor como relevista.

Esa versatilidad puede ser valiosa para Aaron Boone.

Will Warren también puede ofrecer flexibilidad

Warren aparece en una situación similar desde el punto de vista del roster.

Si los cinco puestos de la rotación están ocupados al comenzar la temporada, Nueva York podría mantenerlo preparado como profundidad en Triple-A o considerar utilizarlo en el bullpen.

Pero eso no significa que haya dejado de ser necesario.

Una temporada completa casi siempre obliga a utilizar mucho más de cinco abridores.

Tener un pitcher preparado para entrar inmediatamente puede evitar que la organización tenga que realizar un movimiento desesperado a mitad del calendario.

Luis Gil podría ser una situación diferente

Entre todos los brazos disponibles, Luis Gil parece representar uno de los casos más complicados.

Los Yankees tendrán que decidir qué papel real tiene dentro de sus planes.

Ya no cuenta con opciones de ligas menores, lo que significa que para mantenerlo tendría que permanecer en el roster de Grandes Ligas o ser expuesto a waivers.

Eso puede llevar a Nueva York a explorar seriamente un intercambio antes de la fecha límite para ofrecer contratos.

Otra posibilidad sería intentar transformarlo en relevista.

Su repertorio siempre ha tenido características que podrían funcionar en entradas cortas.

Pero la organización tendrá que decidir si todavía considera que puede recuperar suficiente valor como abridor.

Carlos Lagrange y Elmer Rodríguez representan el futuro

Los Yankees también cuentan con dos brazos jóvenes muy interesantes en Carlos Lagrange y Elmer Rodríguez.

Ambos pueden eventualmente impactar al equipo de Grandes Ligas.

Sin embargo, Nueva York probablemente preferirá comenzar 2027 manteniéndolos dentro de programas de abridores.

Especialmente Lagrange genera una conversación interesante.

Su repertorio de velocidad de tres dígitos podría convertirlo en un relevista dominante.

Pero utilizarlo inmediatamente en el bullpen significaría abandonar, al menos temporalmente, la posibilidad de desarrollarlo como abridor.

Y los abridores con ese tipo de arsenal son demasiado valiosos como para realizar esa transición sin analizarla cuidadosamente.

El verdadero problema está en el bullpen

Mientras la rotación ofrece profundidad, el bullpen presenta prácticamente el escenario contrario.

David Bednar llegará a la agencia libre.

Paul Blackburn también.

Tim Hill y Ryan Yarbrough pueden marcharse.

Fernando Cruz enfrenta interrogantes relacionados con su salud.

Y Brent Headrick terminó 2026 después de una carga enorme de trabajo.

Headrick lideró las Grandes Ligas con 81 apariciones.

Eso significa que los Yankees necesitan reconstruir una parte considerable del grupo de relevistas.

Y ahí es donde algunos de esos abridores adicionales pueden convertirse en una solución interna.

David Bednar vuelve a ser una decisión prioritaria

Bednar será probablemente la decisión más importante del bullpen.

Nueva York tiene la posibilidad de presentarle una oferta calificada de aproximadamente 23.15 millones de dólares.

Si la acepta, los Yankees pagarían un salario elevado por una temporada, pero conservarían a su cerrador sin comprometerse durante tres o cuatro años.

Si la rechaza y firma con otro equipo, Nueva York podría recibir compensación en el Draft.

Eso puede resultar atractivo para una organización que durante los últimos años ha evitado entregar contratos demasiado largos a relevistas.

Las experiencias anteriores con acuerdos importantes para Aroldis Chapman y Zack Britton dejaron razones para actuar con prudencia.

Paul Blackburn también puede convertirse en una decisión costosa

Blackburn fue otra de las historias positivas del bullpen.

Su transformación desde abridor hacia relevista terminó funcionando y aumentó considerablemente su valor.

Ahora llegará al mercado libre.

El problema es que los buenos relevistas reciben contratos importantes.

Un acuerdo multianual para retener a Blackburn podría terminar costando mucho más de lo que Nueva York esperaba cuando inicialmente lo convirtió en una pieza del bullpen.

Eso obligará a Brian Cashman a comparar su precio con otras alternativas disponibles.

Yankees necesitará otro relevista zurdo

La posible salida de Tim Hill y Ryan Yarbrough también deja una necesidad evidente desde el lado izquierdo.

El mercado incluye opciones interesantes.

Adrian Morejon destaca entre ellas.

También estarán disponibles otros zurdos que pueden llamar la atención de Nueva York.

Pero algunos recibirán contratos importantes.

Los Yankees deberán decidir cuánto quieren gastar en relevistas y cuánto pueden resolver internamente.

Jeremiah Estrada es un nombre para vigilar

El mercado de cambios también ofrece alternativas.

Uno de los nombres que los Yankees han observado anteriormente es Jeremiah Estrada, relevista derecho de los San Diego Padres.

Estrada posee material para trabajar en situaciones de alta presión y todavía tiene años de control contractual.

Ese tipo de pitcher resulta atractivo para un equipo que necesita reconstruir las últimas entradas.

Pero nuevamente aparece la misma pregunta.

¿Qué tendría que entregar Nueva York para conseguirlo?

Si el precio incluye alguno de sus mejores brazos jóvenes, la negociación tendría que evaluarse con muchísimo cuidado.

La profundidad de abridores puede ayudar a reconstruir el bullpen

Una de las soluciones más interesantes puede encontrarse dentro del propio roster.

Schmidt.

Warren.

Gil.

Lagrange.

Rodríguez.

No todos necesitan convertirse permanentemente en relevistas.

Pero algunos podrían ocupar temporalmente funciones dentro del bullpen dependiendo de cómo quede configurada la rotación.

Eso permitiría a los Yankees evitar tener que comprar ocho relevistas diferentes durante un mismo invierno.

También ofrecería brazos con capacidad para trabajar múltiples entradas.

Los Yankistas: no hay que cambiar pitcheo simplemente porque sobra en octubre

Desde la perspectiva de Los Yankistas, Nueva York debería escuchar ofertas por algunos de sus lanzadores.

Eso es completamente lógico.

Si un equipo ofrece un tercera base de impacto.

Un jardinero central defensivo.

O un relevista joven de alto nivel.

Brian Cashman tiene que escuchar.

Pero escuchar ofertas no significa tener urgencia por desprenderse de la profundidad.

El error sería mirar una rotación de siete nombres en octubre y asumir que existirán siete opciones saludables cuando llegue junio.

La historia reciente de los Yankees demuestra exactamente lo contrario.

Las lesiones aparecen.

Las cargas de trabajo cambian.

Algunos pitchers retroceden.

Otros necesitan descansos.

Y en ese momento el lanzador que parecía sobrante durante el invierno puede convertirse rápidamente en indispensable.

El pitcheo es precisamente una de las fortalezas que Yankees debe proteger

Los Yankees necesitan modificar partes importantes del roster para 2027.

Eso está claro.

Pero también necesitan identificar correctamente qué áreas no deberían debilitar.

El pitcheo abridor es una de ellas.

Schlittler ofrece presente y futuro.

Cole, Fried y Rodón aportan experiencia.

Weathers y Warren proporcionan profundidad.

Schmidt puede convertirse en una pieza flexible.

Lagrange y Rodríguez representan alternativas jóvenes.

Y Gil todavía puede conservar algún valor.

Los Yankees pueden utilizar parte de esa profundidad para mejorar el equipo.

Pero cualquier intercambio tiene que hacerlos claramente mejores.

Tener muchos abridores no es un problema.

El problema comienza cuando una organización piensa que tiene demasiados, los cambia y meses después descubre que necesitaba exactamente los brazos que decidió entregar.