YouTube · Abrir publicación original ↗

Los Yankees de Nueva York comenzaron la Serie Divisional de la Liga Americana con una derrota 1-0 ante los Tampa Bay Rays en Tropicana Field, en un partido donde el pitcheo mantuvo a Nueva York con posibilidades hasta el final, pero la ofensiva nunca encontró la forma de responder.

Drew Rasmussen dominó por completo a la alineación de los Yankees, llevó un juego sin hits hasta la octava entrada y terminó permitiendo apenas un imparable en ocho innings en blanco. Jonathan Aranda produjo la única carrera del encuentro con un cuadrangular frente a Gerrit Cole en la tercera entrada.

En el programa Los Yankistas, Edwin Morel y Daniel Cuevas analizaron la falta de producción ofensiva, la buena actuación de Cole, la decisión de Austin Wells intentando avanzar hasta tercera base y los ajustes que Nueva York necesita realizar antes del Juego 2.

Rasmussen dejó sin respuestas a los Yankees

La principal historia del Juego 1 fue el dominio de Drew Rasmussen.

El derecho de Tampa Bay lanzó ocho entradas sin permitir carreras, concedió solamente un hit, otorgó dos bases por bolas y ponchó a 10 bateadores. Durante buena parte de la noche, los Yankees ni siquiera pudieron colocar una pelota fuera del alcance de la defensa de los Rays.

Rasmussen mezcló sus lanzamientos con precisión, cambió velocidades y evitó que la ofensiva de Nueva York pudiera establecer un patrón claro desde la caja de bateo.

La diferencia respecto a la ronda anterior fue evidente. Los Yankees venían de anotar 18 carreras en dos partidos contra Boston, pero frente a Tampa Bay nunca pudieron construir un rally.

Un solo hit, una marca que refleja la noche ofensiva

Los Yankees terminaron el encuentro con solamente un imparable, la menor cantidad conseguida por la franquicia en cualquiera de sus partidos de postemporada.

Ese dato explica mejor que cualquier otro lo ocurrido.

Nueva York no perdió porque Tampa Bay tuviera una explosión ofensiva. Los Rays también tuvieron dificultades para producir y terminaron con cinco hits. La diferencia fue que consiguieron convertir uno de esos contactos en la carrera que decidió el encuentro.

Los Yankees nunca pudieron hacer lo mismo.

Gerrit Cole hizo suficiente para mantener vivo el partido

La derrota no puede colocarse sobre Gerrit Cole.

El derecho trabajó cinco entradas, permitió cinco hits y una carrera limpia, además de terminar con cinco ponches. El único daño llegó en la tercera entrada, cuando Jonathan Aranda conectó un cuadrangular solitario hacia el jardín derecho-central.

Después de ese batazo, Cole evitó que Tampa Bay ampliara la ventaja y mantuvo el marcador al alcance de la ofensiva.

En un partido de postemporada, permitir solamente una carrera durante cinco entradas debería ofrecer suficientes posibilidades para competir. El problema fue que los Yankees nunca pudieron darle respaldo.

Austin Wells rompió el no-hitter y después llegó el error

La jugada que más conversación generó ocurrió con dos outs en la octava entrada.

Austin Wells conectó una línea fuerte por la raya del jardín derecho para romper el intento de juego sin hits de Rasmussen.

El batazo era un doble y colocaba la potencial carrera del empate en posición anotadora.

Pero Wells decidió intentar llegar hasta tercera base.

La defensa de Tampa Bay ejecutó el relevo y el receptor de los Yankees fue eliminado, terminando inmediatamente la entrada.

En Los Yankistas, Edwin Morel y Daniel Cuevas analizaron esa decisión porque el beneficio de llegar a tercera con dos outs era limitado, mientras el riesgo era enorme.

Quedándose en segunda, un sencillo podía empatar el partido. Al intentar tomar la base extra, Nueva York perdió al único corredor que había logrado colocar en verdadera posición de peligro durante toda la noche.

La culpa no puede caer únicamente sobre Wells

Sin embargo, reducir la derrota a esa jugada sería ignorar el problema principal.

Los Yankees consiguieron un solo hit en nueve entradas.

Wells tomó una decisión agresiva que terminó mal, pero la ofensiva completa había tenido ocho innings para generar oportunidades antes de ese momento.

Cuando un equipo produce tan poco, cualquier error se magnifica. Esa es una de las grandes diferencias de octubre: quizás no aparezca otra oportunidad.

La ausencia de Aaron Judge vuelve a sentirse

Aaron Judge quedó fuera del roster de esta Serie Divisional mientras continúa recuperándose de su lesión en la pantorrilla derecha.

Los Yankees demostraron contra Boston que tienen suficiente profundidad para producir sin su capitán, por lo que su ausencia no puede convertirse en una excusa.

Pero noches como esta también recuerdan el impacto que tiene no contar con uno de los bateadores más peligrosos del equipo.

Ben Rice, Cody Bellinger, Luis García Jr., Spencer Jones, George Lombard Jr., Jazz Chisholm Jr., Austin Wells y el resto de la ofensiva tendrán que asumir esa responsabilidad durante toda la serie.

Stanton tuvo una oportunidad en la novena

Giancarlo Stanton apareció como bateador emergente para comenzar la novena entrada, pero terminó ponchándose.

Después, Ben Rice también se ponchó y Tampa Bay terminó cerrando el partido sin permitir la carrera del empate.

Stanton continúa siendo una alternativa de poder desde la banca, pero los Yankees no pueden depender de que un bateador que viene de una larga ausencia competitiva solucione un partido con un único turno.

Los Yankees necesitan cambiar el enfoque ofensivo

El ajuste para el Juego 2 tiene que comenzar desde la calidad de los turnos.

Nueva York necesita trabajar mejor los conteos, controlar la zona de strike, conseguir corredores y obligar al pitcher contrario a lanzar bajo presión.

No siempre será posible ganar esperando un cuadrangular de tres carreras.

Contra Tampa Bay, un sencillo productor, una base por bolas, una base robada o una buena decisión corriendo pueden representar la diferencia entre ganar y perder.

Eso fue precisamente lo que faltó en el primer encuentro.

Cam Schlittler tendrá la responsabilidad del Juego 2

La serie continuará el lunes y Cam Schlittler será el encargado de abrir por los Yankees.

El derecho viene de una excelente presentación contra Boston durante el Wild Card y ahora tendrá la misión de intentar enviar la serie al Bronx empatada.

Pero Nueva York no puede exigirle perfección.

Gerrit Cole permitió solamente una carrera y terminó cargando con la derrota. Si la ofensiva vuelve a producir de la misma manera, cualquier abridor tendrá muy poco margen de error.

Los Yankistas: el Juego 1 dejó una advertencia

Para Edwin Morel y Daniel Cuevas, el partido dejó una conclusión clara: la victoria contra Boston ya pertenece al pasado.

Tampa Bay representa un rival diferente y el Juego 1 demostró que cada oportunidad tendrá un valor enorme.

Cole mantuvo a los Yankees en el encuentro.

El bullpen mantuvo el marcador cerrado.

La defensa no cometió errores.

Pero Nueva York no produjo una sola carrera.

Ahora los Yankees están abajo 0-1 en una serie al mejor de cinco y el objetivo inmediato es regresar a Yankee Stadium con la eliminatoria empatada.

El Juego 2 ya no es simplemente otro partido. Es la oportunidad de evitar que Tampa Bay tome control completo de la serie.

En Los Yankistas, Edwin Morel y Daniel Cuevas continuarán analizando las decisiones de Aaron Boone, el rendimiento de la ofensiva y todo lo que ocurra durante esta Serie Divisional.