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Gerrit Cole salió del primer partido de la Serie Divisional con una actuación que normalmente habría colocado a los Yankees en una excelente posición para ganar.

El derecho permitió solamente una carrera en cinco entradas frente a los Tampa Bay Rays, pero Nueva York no consiguió producir ofensivamente y terminó cayendo 1-0 para comenzar el ALDS en desventaja.

Después del encuentro, Cole no quiso convertir la derrota en una búsqueda de culpables. Su mensaje estuvo enfocado en la mentalidad que los Yankees necesitarán durante el resto de la serie y en la capacidad del equipo para responder después de recibir el primer golpe.

La idea transmitida por Cole fue clara: en octubre no basta con soportar los momentos difíciles. También hay que encontrar la manera de responder.

Gerrit Cole pide a Yankees reaccionar después del Juego 1

La derrota resultó especialmente frustrante porque los Yankees estuvieron dentro del partido durante las nueve entradas.

Tampa Bay tampoco produjo una gran cantidad de carreras. De hecho, necesitó solamente un swing de Jonathan Aranda para tomar la ventaja definitiva.

Eso dejó a Nueva York siempre a una carrera de distancia.

Cole entiende que ese tipo de encuentro forma parte de la realidad de la postemporada. Hay noches en las que el rival ejecuta prácticamente todo su plan y obliga al otro equipo a aceptar el resultado, hacer los ajustes necesarios y prepararse para responder.

En el mensaje recogido después del partido, el veterano utilizó una comparación muy clara sobre la mentalidad que necesita su equipo: “En la postemporada hay que aguantar los golpes, pero también hay que darlos.”

Ahora los Yankees tendrán la oportunidad de demostrar exactamente eso.

Cole hizo su trabajo desde el montículo

La actuación del abridor fue uno de los aspectos positivos del primer encuentro.

Cole trabajó cinco entradas, permitió cinco hits, una carrera limpia y una base por bolas, además de terminar con cinco ponches.

Durante buena parte de la noche tuvo que lanzar bajo presión, pero consiguió evitar que Tampa Bay construyera una entrada grande.

El único daño llegó en el tercer episodio.

Con cuenta de 2-2, Cole intentó colocar un cambio abajo y afuera contra Jonathan Aranda. El lanzamiento quedó apenas más alto de lo planeado y el bateador de Tampa Bay lo convirtió en un cuadrangular solitario.

Fue el único error que realmente terminó costándole.

Un solo lanzamiento decidió el partido

En octubre, el margen entre una gran apertura y una derrota puede ser mínimo.

El cuadrangular de Aranda terminó representando la única carrera del encuentro.

Después de ese batazo, Cole recuperó el control y no volvió a permitir anotaciones.

Su presentación terminó siendo exactamente el tipo de actuación que los Yankees esperaban cuando Aaron Boone decidió entregarle la pelota para abrir la Serie Divisional.

El problema fue que del otro lado Drew Rasmussen estaba realizando una presentación todavía más dominante.

Rasmussen obligó a Cole a ser prácticamente perfecto

Drew Rasmussen mantuvo a los Yankees sin hits hasta que quedaban dos outs en la octava entrada.

El derecho de Tampa Bay completó ocho episodios sin permitir carreras, terminó con 10 ponches y concedió solamente un imparable.

Eso convirtió la carrera permitida por Cole en una diferencia enorme.

En cualquier otro partido, una apertura de cinco innings y una carrera permitida puede ser suficiente para darle al equipo una excelente oportunidad de victoria.

Esta vez, Cole necesitaba prácticamente una blanqueada.

Cole reconoció la gran actuación del rival

Después del partido, el abridor de los Yankees también reconoció lo ocurrido del otro lado.

Rasmussen tuvo una de esas noches en las que un pitcher domina todos los aspectos del encuentro.

Cole admitió que fue una derrota difícil, pero también señaló que existen momentos en los que simplemente hay que reconocer el trabajo del rival.

La reacción refleja la experiencia de un pitcher que entiende que una serie de postemporada no se decide por un solo encuentro.

Los Yankees perdieron el Juego 1.

La pregunta ahora es cómo reaccionarán.

La ofensiva dejó solo a Gerrit Cole

La principal preocupación para Nueva York no estuvo en el montículo.

Los Yankees terminaron con un solo hit durante todo el partido.

Austin Wells rompió el intento de juego sin hits de Rasmussen con un doble en la octava entrada, pero fue eliminado intentando avanzar hasta tercera.

Después de eso, Nueva York nunca volvió a colocar seriamente en peligro la ventaja de Tampa Bay.

Ese rendimiento contrastó completamente con lo ocurrido durante el Wild Card contra Boston, cuando los Yankees anotaron 18 carreras y conectaron 26 hits en solamente dos encuentros.

La ofensiva que dominó a los Red Sox desapareció frente a Rasmussen.

Cole quería continuar lanzando

La salida del abridor después de cinco entradas también generó conversación.

Cole había realizado 82 lanzamientos y expresó que se sentía preparado para continuar.

Sin embargo, Boone decidió utilizar un bullpen completamente descansado, especialmente considerando que los Yankees tendrían un día libre antes del Juego 2.

Cole explicó posteriormente que, aunque quería permanecer en el encuentro, terminó estando de acuerdo con la decisión después de conversar con el dirigente.

El relevo hizo su trabajo y mantuvo a Tampa Bay sin carreras durante el resto del partido.

Eso confirma nuevamente que el problema de Nueva York estuvo principalmente en la producción ofensiva.

La batalla contra Junior Caminero mostró la mejor versión de Cole

Uno de los momentos más intensos de su presentación llegó durante la quinta entrada frente a Junior Caminero.

Cole tomó rápidamente ventaja de 0-2, pero el peligroso bateador de Tampa Bay consiguió extender el turno hasta completar la cuenta.

Caminero siguió conectando fouls y obligando a Cole a ejecutar lanzamiento tras lanzamiento.

Finalmente, el derecho consiguió un strike cantado con su curva para terminar la batalla y cerrar su actuación.

Cole reaccionó con evidente emoción al abandonar el montículo.

Era el final de una apertura en la que había entregado prácticamente todo lo que Nueva York necesitaba.

Los Yankees no pueden desperdiciar otra salida así

La presentación de Cole también deja una advertencia para el resto de la serie.

El pitcheo puede mantener a Nueva York en los partidos, pero no puede ganar sin carreras.

Si los Yankees reciben cinco, seis o siete entradas de calidad de sus abridores, la ofensiva tiene que encontrar la manera de responder.

Un equipo con aspiraciones de llegar a la Serie Mundial no puede depender de ganar todos los partidos 1-0.

Eso coloca mayor responsabilidad sobre Ben Rice, Cody Bellinger, Jazz Chisholm Jr., Luis García Jr., George Lombard Jr., Spencer Jones, Austin Wells y el resto de los bateadores disponibles.

La ausencia de Aaron Judge continúa pesando

Aaron Judge no forma parte del roster del ALDS mientras continúa recuperándose de su lesión en la pantorrilla derecha.

Los Yankees ya demostraron que pueden producir sin su capitán.

Pero frente a un pitcher que está dominando como Rasmussen, la ausencia de un bateador capaz de transformar un juego con un solo swing inevitablemente se siente.

Eso no puede convertirse en una excusa.

Nueva York construyó este roster sabiendo que Judge no estaría disponible y ahora necesita obtener producción del grupo que tiene en el terreno.

El mensaje de Cole va más allá de una derrota

La importancia de las declaraciones de Gerrit Cole no está solamente en lo ocurrido durante el primer partido.

Está en la manera en que los Yankees responderán.

Una postemporada siempre incluye momentos difíciles.

Un equipo puede perder un partido cerrado.

Puede encontrarse con un pitcher dominante.

Puede cometer un error corriendo las bases.

Puede terminar abajo en una serie.

Lo importante es evitar que una derrota se convierta en dos.

Ahora la responsabilidad pasa a Cam Schlittler

Cam Schlittler será el encargado de abrir el Juego 2 para Nueva York.

Después de su dominante actuación contra Boston en el Wild Card, el joven derecho tendrá la responsabilidad de intentar igualar la Serie Divisional.

Pero la lección del Juego 1 es evidente.

Schlittler no puede ser obligado a lanzar un partido perfecto.

Cole permitió solamente una carrera y terminó perdiendo.

Los Yankees necesitan ofrecerle a su próximo abridor un margen mayor.

Los Yankistas: ahora toca devolver el golpe

Desde la perspectiva de Los Yankistas, el mensaje de Gerrit Cole describe perfectamente el momento de la serie.

Los Yankees recibieron el primer golpe.

Rasmussen dominó.

La ofensiva produjo solamente un hit.

Wells cometió un error importante corriendo las bases.

Y Tampa Bay tomó ventaja 1-0.

Todo eso ya ocurrió.

Ahora importa la respuesta.

Los Yankees todavía tienen la oportunidad de regresar al Bronx con la serie empatada y cambiar completamente el panorama del ALDS.

Para hacerlo, necesitarán mantener el buen trabajo desde el montículo y encontrar una ofensiva mucho más parecida a la que apareció contra Boston.

Cole cumplió con su parte en el Juego 1.

Ahora el mensaje queda para todo el equipo:

aguantar el golpe no es suficiente; también hay que responder.