Carlos Rodón llega a la postemporada con una sola prioridad: ayudar a los Yankees de Nueva York a ganar, sin importar cuál sea el papel que Aaron Boone y el cuerpo técnico decidan asignarle durante la Serie de Wild Card frente a los Boston Red Sox.

El zurdo cerró la temporada regular mostrando una de sus mejores versiones y dejó claro que está preparado para adaptarse a las necesidades del equipo. Después de una campaña marcada por lesiones y un regreso progresivo a la rotación, Rodón entra a octubre saludable, con confianza y dispuesto a trabajar como abridor o desde el bullpen.

La situación refleja la profundidad que tienen los Yankees en su cuerpo de lanzadores. Cam Schlittler, Max Fried, Gerrit Cole y Rodón ofrecen distintas alternativas, pero una serie al mejor de tres obliga a Nueva York a tomar decisiones diferentes a las que normalmente tomaría durante una temporada de 162 partidos.

Rodón está dispuesto a hacer lo que necesiten los Yankees

Rodón no parece preocupado por saber exactamente cuándo recibirá la pelota. Su enfoque está puesto en contribuir cuando el equipo lo necesite.

El zurdo expresó antes del cierre de la temporada regular que está dispuesto a ofrecer todo lo que pueda para ayudar a Nueva York. Para él, comenzar un partido o entrar desde el bullpen pasa a un segundo plano cuando el objetivo es avanzar en la postemporada.

Esa actitud puede darle a Boone una alternativa importante. Si Rodón no forma parte de las primeras aperturas del Wild Card, tener un abridor experimentado disponible como relevista permitiría cubrir varias entradas en caso de una salida corta o atacar una sección específica del lineup de Boston.

En una serie tan corta, esa flexibilidad puede tener tanto valor como una apertura tradicional.

Una última salida dominante antes de octubre

Rodón llega al Wild Card después de cerrar la temporada regular con una actuación que confirmó que su brazo está listo para competir en un escenario de máxima presión.

Frente a los Tampa Bay Rays, el zurdo lanzó ocho entradas en blanco, permitió solamente tres hits, no otorgó bases por bolas y ponchó a ocho bateadores en la victoria 2-0 de los Yankees.

La presentación también le permitió alcanzar dos marcas importantes en su carrera: llegó a 100 victorias en Grandes Ligas y consiguió el ponche número 1,500 de su trayectoria.

Más importante para Nueva York fue la forma en que controló el partido. Rodón atacó la zona, trabajó profundo y dejó una última impresión positiva antes de que comenzara la etapa en la que cada lanzamiento tendrá un peso diferente.

Rodón terminó la temporada con números de alto nivel

A pesar de haber perdido tiempo por problemas físicos durante el año, Rodón terminó su temporada regular con récord de 7-3 y efectividad de 2.67 en 16 aperturas.

El zurdo trabajó 84.1 entradas, acumuló 91 ponches y permitió solamente 51 imparables. También cerró con WHIP de 1.06.

Su rendimiento mejoró considerablemente durante la parte final de la campaña. En sus últimas cuatro aperturas permitió apenas cuatro carreras limpias en 25.1 entradas, incluyendo la blanqueada de ocho episodios frente a Tampa Bay.

Ese nivel de rendimiento convierte a Rodón en una pieza difícil de dejar fuera de los planes de octubre, incluso si inicialmente no aparece entre los primeros abridores de la serie.

Los Yankees tienen más abridores que juegos garantizados

La principal razón por la que Rodón podría trabajar desde el bullpen no está relacionada con su rendimiento. El verdadero desafío para los Yankees es que cuentan con más abridores disponibles que partidos garantizados en el Wild Card.

Cam Schlittler terminó una temporada histórica con 1.95 de efectividad, Max Fried está siendo considerado seriamente para abrir el primer encuentro y Gerrit Cole también tiene asegurada una apertura durante la serie.

Eso deja a Rodón en una situación particular. Nueva York podría utilizarlo como una pieza de múltiples entradas durante el Wild Card y, si el equipo avanza, mantenerlo preparado para abrir temprano en la Serie Divisional.

La decisión le permitiría a los Yankees aprovechar la profundidad de su rotación sin dejar completamente fuera de acción a uno de sus mejores lanzadores.

El bullpen podría recibir un brazo acostumbrado a trabajar profundo

Utilizar a Rodón como relevista cambiaría la forma habitual en que ha sido utilizado durante la temporada, pero también ofrecería ventajas.

Un abridor acostumbrado a trabajar cinco, seis o más entradas puede cubrir una parte importante de un partido si surge una emergencia. También puede aparecer detrás de otro abridor para ofrecer un contraste diferente a los bateadores de Boston.

La Serie de Wild Card permite ese tipo de creatividad porque no existe la necesidad de proteger una rotación para cinco partidos consecutivos. El objetivo inmediato es conseguir dos victorias antes que el rival.

Si eso significa pedirle a Rodón que salga del bullpen, el zurdo ya dejó claro que está dispuesto a aceptar el desafío.

Rodón entra a octubre con una mentalidad sencilla

Después de todo lo que atravesó durante la temporada, Rodón llega a la postemporada sin exigir una función específica.

Su última presentación demostró que puede seguir dominando como abridor, pero la profundidad del equipo podría llevarlo a desempeñar un papel diferente durante la primera ronda.

Para los Yankees, esa disposición representa una ventaja. Aaron Boone tendrá la posibilidad de construir su estrategia pensando en cada enfrentamiento y no necesariamente siguiendo el orden tradicional de una rotación.

Rodón ya cumplió con una temporada regular de alto nivel. Ahora comienza una etapa en la que las estadísticas anteriores pasan a segundo plano y cada aparición puede definir si Nueva York sigue jugando.

Su mensaje antes del Wild Card es claro: no importa cuándo llegue la llamada ni desde qué entrada tenga que lanzar. La prioridad es ayudar a los Yankees a encontrar las dos victorias necesarias para continuar en octubre.