YouTube · Abrir publicación original ↗
Austin Wells fue protagonista de la jugada más discutida de la derrota 1-0 de los Yankees frente a los Tampa Bay Rays en el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Americana.
El receptor rompió el juego sin hits de Drew Rasmussen con un doble por la línea del jardín derecho en la octava entrada, pero segundos después intentó convertir el batazo en triple y terminó siendo eliminado en tercera base.
La jugada cerró inmediatamente la entrada y eliminó la mejor oportunidad ofensiva de Nueva York en toda la noche.
Después del partido, Wells explicó qué estaba pensando y reconoció que la decisión terminó siendo equivocada.
Austin Wells estaba intentando crear una carrera
Los Yankees llegaban a ese momento sin un solo hit y perdiendo solamente 1-0.
Con dos outs en la octava, Wells finalmente consiguió conectar con autoridad a Rasmussen y mandó la pelota por la raya del jardín derecho.
El batazo le garantizaba un doble y colocaba la carrera del empate en posición anotadora.
Sin embargo, Wells decidió continuar hacia tercera.
Su intención, según explicó después del partido, era generar una oportunidad todavía mayor para que Nueva York pudiera empatar.
El receptor consideró que, si conseguía llegar a tercera, cualquier pelota que quedara viva sobre el terreno podría permitirle anotar.
El problema fue que Tampa Bay ejecutó perfectamente el relevo.
Wells vio tarde la señal de Luis Rojas
Otro detalle importante fue la señal del coach de tercera base Luis Rojas.
Mientras Wells se acercaba a segunda, Rojas levantó las manos indicándole que debía detenerse.
Pero Wells explicó que para ese momento ya estaba comprometido con intentar llegar hasta tercera.
La decisión ya estaba tomada.
Victor Mesa Jr. recuperó rápidamente la pelota en el jardín derecho y realizó un fuerte tiro hacia Taylor Walls.
Walls completó el relevo a Junior Caminero, quien recibió la pelota con tiempo suficiente para retirar a Wells antes de que pudiera tocar la base.
La defensa de Tampa ejecutó la jugada perfectamente
La jugada también debe analizarse reconociendo el trabajo defensivo de los Rays.
Mesa Jr. leyó correctamente el rebote en la esquina del jardín derecho y sacó rápidamente la pelota.
Su tiro llegó a Walls, quien realizó una transferencia rápida y un lanzamiento preciso a tercera.
La ejecución fue prácticamente perfecta.
Cuando Wells comenzó a deslizarse, Caminero ya tenía la pelota esperando.
MLB registró el tiro inicial de Mesa Jr. a 91.7 millas por hora, una muestra de lo difícil que era ganar esa carrera una vez Tampa Bay manejó correctamente el relevo.
El riesgo era demasiado grande con dos outs
La situación del partido es lo que convierte la decisión en un punto tan importante.
Había dos outs.
Los Yankees perdían solamente por una carrera.
Wells estaba seguro en segunda base.
Eso significaba que un sencillo del próximo bateador podía empatar el partido.
Llegar a tercera ofrecía una ventaja limitada porque, con dos outs, todavía necesitaba un hit o algún error para poder anotar.
Ser eliminado, en cambio, significaba terminar inmediatamente la entrada.
Por eso Wells reconoció después que detenerse en segunda habría sido probablemente la decisión más inteligente.
Wells admitió que el riesgo terminó siendo incorrecto
Después del encuentro, el receptor no trató de esconderse de la jugada.
Explicó que estaba intentando generar algo para una ofensiva que prácticamente no había producido durante todo el partido.
También reconoció que el resultado demostró que el riesgo no valió la pena.
Su evaluación posterior fue clara: en esa situación específica, la decisión no funcionó.
Ese reconocimiento es importante porque muestra que Wells entiende el peso de la jugada y la necesidad de ajustar si vuelve a encontrarse en un escenario similar.
Aaron Boone también cuestionó la decisión
Aaron Boone tampoco escondió su opinión.
El dirigente consideró que la decisión de Wells fue un error, especialmente por el momento del partido y por la cantidad de outs.
Boone entendió que el receptor estaba intentando ser agresivo y crear una oportunidad, pero el riesgo era demasiado grande para la situación.
Con dos outs y la carrera del empate ya en segunda, la prioridad debía ser mantener viva la entrada.
El error pesó más porque los Yankees solo consiguieron un hit
La jugada de Wells recibió tanta atención porque fue prácticamente la única oportunidad ofensiva de Nueva York durante toda la noche.
Rasmussen dominó durante ocho entradas, permitió un solo hit, otorgó dos bases por bolas y terminó con 10 ponches.
Los Yankees no consiguieron colocar corredores consistentemente ni construir una amenaza real antes del doble de Wells.
Eso significa que el batazo de la octava representó el mejor momento ofensivo de Nueva York.
Y la oportunidad terminó antes de que otro bateador pudiera llegar al plato.
No toda la derrota puede colocarse sobre Austin Wells
Aun así, sería incorrecto responsabilizar únicamente a Wells.
Los Yankees terminaron con un solo hit en nueve entradas.
Gerrit Cole permitió solamente una carrera y mantuvo el partido cerrado.
El bullpen tampoco permitió que Tampa Bay ampliara la ventaja.
El problema principal fue una ofensiva que nunca encontró respuestas contra Rasmussen.
Wells cometió una decisión costosa, pero el resto de la alineación tampoco consiguió producir durante casi todo el encuentro.
Los Yankistas analizan la decisión
En Los Yankistas, Edwin Morel analizó la jugada desde el punto de vista situacional.
La pregunta principal fue sencilla: ¿por qué correr a tercera cuando la carrera del empate ya estaba en posición anotadora?
Desde esa perspectiva, el problema no fue la agresividad en sí.
El problema fue asumir un riesgo enorme cuando la recompensa era relativamente pequeña.
Con dos outs, quedarse en segunda mantenía viva la entrada y obligaba a Tampa Bay a conseguir un out más.
Intentar llegar a tercera entregó ese último out sin necesidad de que el próximo bateador tuviera una oportunidad.
La agresividad necesita inteligencia situacional
Los Yankees quieren jugadores agresivos.
Quieren corredores capaces de tomar una base extra.
Quieren generar presión.
Pero la agresividad tiene que ir acompañada de lectura del partido.
Un corredor puede intentar una base adicional cuando el beneficio supera el riesgo.
En este caso, con dos outs y perdiendo 1-0, la ecuación era diferente.
Wells tenía que proteger la oportunidad.
El catcher tendrá que dejar atrás la jugada
Ahora Austin Wells tiene que hacer lo mismo que cualquier jugador en octubre después de un error:
pasar la página.
La postemporada no ofrece demasiado tiempo para quedarse pensando en una mala decisión.
Los Yankees ya están concentrados en el Juego 2 y Wells seguirá formando parte importante del roster.
El receptor consiguió el único hit de Nueva York en el primer encuentro.
Eso también forma parte de la historia.
El reto ahora será aprender de lo ocurrido y responder en la próxima oportunidad.
El Juego 1 dejó una lección para todo el equipo
La jugada de Wells sirve como ejemplo de lo pequeño que puede ser el margen de error durante una Serie Divisional.
Tampa Bay solamente anotó una carrera.
Los Yankees mantuvieron el partido cerrado.
Y aun así una combinación de falta de ofensiva y una mala decisión corriendo las bases terminó siendo suficiente para perder.
En octubre, cada out importa.
Cada corredor importa.
Y cada decisión puede cambiar una serie.
Wells ya explicó lo que estaba intentando hacer.
Ahora los Yankees necesitan asegurarse de que la lección del Juego 1 no vuelva a repetirse.
