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Aaron Boone no trató de justificar la decisión de Austin Wells en la octava entrada de la derrota 1-0 de los Yankees ante los Tampa Bay Rays. El dirigente reconoció que su receptor cometió un error, pero también dejó claro que reducir todo el Juego 1 a esa jugada sería ignorar el problema más importante de Nueva York.
Los Yankees prácticamente no encontraron respuestas frente a Drew Rasmussen.
El abridor de Tampa Bay lanzó ocho entradas en blanco, permitió solamente un hit y ponchó a 10 bateadores. Ese único imparable llegó precisamente del bate de Wells con dos outs en la octava, cuando Nueva York finalmente consiguió colocar la potencial carrera del empate en posición anotadora.
Segundos después, la oportunidad había desaparecido.
Boone reconoció que Wells tomó una mala decisión
Wells conectó una línea por la raya del jardín derecho y llegó con seguridad a segunda base, terminando el intento de juego sin hits de Rasmussen.
La situación parecía darle a los Yankees una oportunidad real de empatar.
Nueva York perdía solamente 1-0, había dos outs y un sencillo podía traer al plato la carrera del empate.
Sin embargo, Wells decidió continuar hacia tercera.
Luis Rojas le había indicado que se detuviera, pero el receptor ya estaba comprometido con intentar tomar la base adicional.
La defensa de Tampa Bay ejecutó perfectamente el relevo y Wells fue retirado antes de llegar a tercera, terminando inmediatamente la entrada.
Boone fue directo después del encuentro y reconoció que no fue una buena decisión.
Para el dirigente, el deseo de Wells de intentar generar algo era entendible después de una noche tan complicada para la ofensiva, pero el momento del partido no justificaba ese nivel de riesgo.
El verdadero problema para Boone estuvo en la ofensiva
La reacción del dirigente también puso la jugada en perspectiva.
Wells cometió un error importante, pero los Yankees habían pasado casi ocho entradas completas sin conseguir un solo hit.
Ese es el problema que Boone no quiere que quede escondido detrás de una sola decisión corriendo las bases.
Drew Rasmussen controló completamente el lineup de Nueva York.
Los Yankees no lograron desarrollar rallies, no consiguieron colocar corredores consistentemente en las bases y prácticamente nunca obligaron al derecho de Tampa Bay a trabajar bajo verdadera presión.
La ofensiva que había explotado contra Boston durante el Wild Card lució completamente diferente en el comienzo de la Serie Divisional.
Rasmussen controló el partido desde el principio
Rasmussen no necesitó depender exclusivamente de ponches para dominar.
Atacó la zona, cambió velocidades y consiguió contactos débiles cuando los Yankees lograban poner la pelota en juego.
Conforme avanzaron las entradas, la presión comenzó a trasladarse completamente hacia Nueva York.
Los bateadores sabían que todavía no habían conseguido un hit y cada turno comenzó a adquirir mayor importancia.
Cuando Wells finalmente rompió el no-hitter en el octavo episodio, la sensación fue que los Yankees habían encontrado la oportunidad que llevaban esperando toda la noche.
Por eso su eliminación en tercera resultó tan frustrante.
Boone no quiere convertir a Wells en el único culpable
La decisión de Wells merece ser cuestionada, pero el marcador también cuenta una historia mucho más amplia.
Los Rays ganaron solamente 1-0.
Eso significa que el cuerpo de lanzadores de los Yankees hizo suficiente para mantener al equipo dentro del partido.
Gerrit Cole permitió una sola carrera en cinco entradas y el bullpen evitó daños adicionales.
El margen estuvo ahí durante toda la noche.
Nueva York simplemente no encontró una manera de anotar.
Si la ofensiva hubiera generado cuatro o cinco oportunidades reales, probablemente el error de Wells sería una jugada negativa dentro de un partido mucho más amplio.
Pero cuando un equipo consigue solamente un hit, cualquier oportunidad desperdiciada adquiere dimensiones enormes.
Wells explicó que estaba intentando crear algo
Después del partido, Wells tampoco evitó hablar de la jugada.
El receptor explicó que estaba intentando generar una oportunidad adicional para que los Yankees pudieran empatar el encuentro.
Su idea era llegar a tercera y colocarse a 90 pies del plato, pensando que cualquier pelota sobre el terreno podía abrir una posibilidad de anotar.
Sin embargo, reconoció que, considerando que había dos outs, detenerse en segunda habría sido una alternativa más inteligente.
La intención fue agresiva.
La ejecución y la lectura de la situación fueron el problema.
Los Yankistas: el riesgo no justificaba la recompensa
En Los Yankistas, el análisis de la jugada parte precisamente de la situación del partido.
Con dos outs, la carrera del empate ya estaba en posición anotadora.
Llegar a tercera ofrecía una ventaja relativamente pequeña.
Ser eliminado significaba terminar la entrada.
Por eso, aunque Wells estaba intentando producir una reacción en una ofensiva completamente apagada, la decisión terminó siendo innecesariamente arriesgada.
La agresividad es importante en postemporada, pero también tiene que existir conciencia del marcador, los outs y lo que puede ganar o perder el equipo con cada decisión.
La ofensiva debe ser la prioridad antes del Juego 2
Boone y los Yankees tienen ahora un problema más importante que discutir que una sola jugada.
Necesitan encontrar la manera de producir carreras.
El Juego 1 dejó claro que Nueva York no puede depender de que su abridor permita cero carreras para ganar.
Los bateadores tienen que ofrecer turnos más competitivos, trabajar mejor los conteos y generar tráfico en las bases.
También tendrán que aprovechar inmediatamente cualquier oportunidad que aparezca.
Tampa Bay demostró en el primer partido que no necesita una explosión ofensiva para ganar.
Una sola carrera fue suficiente.
El error de Wells debe convertirse en aprendizaje
Wells tendrá nuevas oportunidades durante esta serie.
Su doble fue, después de todo, el único hit de los Yankees en todo el encuentro.
Lo importante ahora será cómo responde después del error.
La postemporada obliga a los jugadores a pasar rápidamente de una mala decisión al siguiente partido.
No existe tiempo para quedarse atrapado en lo ocurrido.
Lo mismo aplica para toda la ofensiva.
La derrota 1-0 ya forma parte del pasado.
Los Yankees están abajo en la serie y necesitan una respuesta.
Boone espera una ofensiva diferente
El mensaje final de Aaron Boone deja dos conclusiones.
La primera es que Austin Wells cometió un error que no puede repetirse en una situación similar.
La segunda, y probablemente más importante, es que los Yankees nunca debieron llegar a la octava entrada dependiendo de su primer hit para intentar empatar un partido.
Rasmussen fue extraordinario, pero Nueva York tiene que encontrar soluciones.
El Juego 2 ofrecerá la primera oportunidad para demostrar que el lineup puede hacer los ajustes necesarios.
En Los Yankistas seguiremos analizando las decisiones de Aaron Boone, la respuesta de Austin Wells y, principalmente, si la ofensiva de Nueva York puede reaccionar después de una de sus noches más difíciles de esta postemporada.
