Los Yankees regresan al Bronx en la situación más delicada de su temporada.
Después de perder los primeros dos partidos de la Serie Divisional de la Liga Americana frente a los Tampa Bay Rays, Nueva York está abajo 0-2 y necesita ganar tres encuentros consecutivos para mantener vivo su sueño de avanzar.
El margen de error desapareció.
Una derrota más termina la temporada.
Pero estar contra la pared no significa que la serie esté decidida.
Los Yankees no se han parecido al equipo que durante seis meses estuvo entre los mejores de la Liga Americana, pero todavía existen argumentos importantes para creer que pueden responder.
Aaron Boone resumió correctamente el escenario: antes de pensar en ganar tres partidos, Nueva York necesita ganar uno.
La ofensiva de Yankees es mucho mejor de lo que ha mostrado
Los primeros dos partidos contra Tampa Bay han sido especialmente frustrantes porque la ofensiva de Nueva York prácticamente desapareció.
Drew Rasmussen dominó completamente el Juego 1 y limitó a los Yankees a solamente un hit.
En el Juego 2 hubo mejores turnos y algunas oportunidades, pero nuevamente faltó el batazo que cambiara el partido.
Eso no significa que esta sea una ofensiva incapaz de producir.
Durante la temporada regular, los Yankees terminaron segundos en todas las Grandes Ligas con 223 cuadrangulares.
También fueron octavos con 572 bases por bolas, sextos con .409 de slugging y terminaron empatados en el noveno puesto con 739 carreras anotadas.
Esos números describen una ofensiva con poder, paciencia y capacidad para producir.
Y existe un antecedente mucho más reciente.
En la Serie de Wild Card contra Boston, los Yankees anotaron 18 carreras en solamente dos partidos.
Todo eso ocurrió sin Aaron Judge.
Judge tampoco estará disponible durante esta Serie Divisional, así que Nueva York no puede esperar que su capitán aparezca para resolver el problema.
La producción tendrá que llegar del grupo que ya está disponible.
Y el resto del lineup.
El talento ofensivo existe.
Ahora tiene que aparecer cuando más importa.
La defensa tampoco puede definirse por una sola noche
El Juego 2 dejó una imagen difícil de ignorar.
Los Yankees cometieron cuatro errores y tres de ellos llegaron solamente en la primera entrada.
Fue una de las peores presentaciones defensivas del equipo en toda la temporada.
Sin embargo, tampoco representa correctamente lo que este grupo hizo durante los meses anteriores.
Nueva York terminó tercero en la Liga Americana en eficiencia defensiva y estuvo alrededor del promedio de MLB en métricas avanzadas como Outs Above Average y carreras prevenidas.
Eso no convierte a los Yankees en el mejor equipo defensivo de las Grandes Ligas.
Pero tampoco son normalmente el equipo que vimos cometer cuatro errores en Tampa.
La preocupación existe porque los Rays están construidos precisamente para ejercer ese tipo de presión.
Ponen la pelota en juego.
Corren las bases.
Buscan el out adicional.
Y obligan al rival a completar cada jugada.
Por eso Nueva York no puede regalar outs adicionales.
Si los Yankees quieren comenzar una remontada, lo primero es volver a ejecutar las jugadas rutinarias.
Max Fried y Carlos Rodón pueden cambiar completamente la serie
Probablemente la razón más importante para mantener esperanza está en la rotación.
Los Yankees todavía tienen brazos capaces de controlar un partido de eliminación.
Max Fried tendrá la pelota en el Juego 3.
Para muchos equipos de Grandes Ligas, Fried sería perfectamente un abridor de Juego 1.
Nueva York tiene el lujo de entregarle un partido de vida o muerte después de utilizar otros brazos importantes durante los primeros encuentros.
Si los Yankees consiguen extender la serie, Carlos Rodón está proyectado para el Juego 4.
Y si Nueva York logra completar el camino de regreso hasta un decisivo Juego 5 en Tampa, Cam Schlittler podría volver a estar disponible.
Eso significa que, aun estando abajo 0-2, los Yankees no necesitan sobrevivir utilizando pitchers improvisados.
Tienen abridores capaces de dominar.
Existe además un elemento favorable en el enfrentamiento.
Fried y Rodón son zurdos, y Tampa Bay ha tenido dificultades importantes contra lanzadores izquierdos.
Esa combinación puede convertirse en una de las mayores ventajas de Nueva York durante los próximos dos encuentros.
Fried entiende perfectamente la situación.
No existe razón para guardar nada.
El próximo partido puede ser el último.
Eso significa que Boone tendrá que manejarlo como un verdadero juego de eliminación desde el primer inning.
Regresar al Yankee Stadium puede cambiar el ambiente
Los primeros dos encuentros se jugaron en un escenario favorable para Tampa Bay.
Ahora la serie cambia de ciudad.
Los Rays construyeron buena parte de su identidad alrededor de su estadio, sus dimensiones y un estilo basado en contacto, velocidad y presión.
Los Yankees tienen características diferentes.
Su ofensiva depende mucho más del poder y el Yankee Stadium está diseñado para favorecer varios de los perfiles que existen dentro de este lineup.
La corta distancia hacia el jardín derecho puede transformar elevados que en otros estadios terminan siendo outs en batazos capaces de cambiar un partido.
Pero el estadio solamente será una ventaja si Nueva York le ofrece razones al público para involucrarse.
Un buen primer inning.
Una gran jugada defensiva.
Un cuadrangular temprano.
Una salida dominante de Fried.
Cualquier momento puede encender el Bronx.
Y pocas atmósferas pueden convertirse en una presión mayor para el visitante que un Yankee Stadium completamente involucrado en un partido de postemporada.
Este roster tiene experiencia para manejar la presión
La situación es urgente.
Eso nadie puede esconderlo.
Pero varios de los jugadores que estarán en el terreno ya han vivido escenarios importantes durante sus carreras.
Max Fried tiene amplia experiencia en postemporada.
Cody Bellinger ha disputado numerosos partidos de octubre.
Paul Goldschmidt conoce perfectamente la presión de este escenario.
Trent Grisham y Jazz Chisholm Jr. también han pasado por momentos importantes en playoffs.
Aaron Boone ha dirigido múltiples series de postemporada con los Yankees.
Eso no garantiza una remontada.
Pero sí reduce las posibilidades de que el momento resulte demasiado grande para el equipo.
El reto es utilizar esa experiencia correctamente.
No pueden intentar ganar los tres partidos necesarios en una sola noche.
No pueden batear desesperados buscando un jonrón de cinco carreras.
No pueden jugar pensando constantemente en que una derrota termina la temporada.
La prioridad tiene que ser ganar cada inning y llegar al final del Juego 3 con una oportunidad de seguir vivos.
Los Yankees deben dejar de pensar en el 0-2
La historia no favorece a los equipos que comienzan una serie al mejor de cinco perdiendo los primeros dos encuentros.
Pero la historia tampoco juega el próximo partido.
Los Yankees no necesitan remontar un 0-2 el miércoles.
Necesitan ganar el Juego 3.
Si lo hacen, la serie estará 2-1.
Entonces aparecerá un Juego 4 en el Yankee Stadium con Carlos Rodón disponible.
Y si ganan ese partido, toda la presión cambia de lado.
Tampa Bay pasaría de tener una ventaja de 2-0 a jugar un quinto encuentro con toda la serie en riesgo.
Ese escenario todavía está lejos.
Por eso Boone no quiere que sus jugadores piensen en tres victorias consecutivas.
Primero tienen que conseguir una.
Los Yankistas: la remontada empieza con Max Fried
Desde la perspectiva de Los Yankistas, Nueva York tiene razones legítimas para creer, pero ya no existe espacio para discursos.
La respuesta tiene que ocurrir en el terreno.
La ofensiva es mejor de lo que ha mostrado.
La defensa también.
El pitcheo abridor todavía tiene armas importantes.
Y el regreso al Yankee Stadium debería ofrecer un escenario mucho más favorable.
Pero ninguna de esas razones sirve si el equipo vuelve a cometer cuatro errores, desperdicia corredores o permite que otro abridor rival controle completamente el lineup.
Max Fried tiene que marcar el tono.
La defensa tiene que jugar limpia.
Y los bateadores necesitan producir temprano para quitarse de encima la presión que ha acompañado al equipo durante los primeros dos partidos.
No hace falta pensar todavía en un Juego 5.
Ni siquiera hace falta pensar en el Juego 4.
La temporada de los Yankees está reducida a nueve entradas.
Ganar y continuar.
Perder y comenzar las vacaciones.
Así de simple.
Los Yankees están contra la pared.
Pero todavía no están eliminados.
Y mientras quede un partido por jugar, la oportunidad de cambiar esta serie sigue existiendo.
